El 8 de marzo de 1857, en Estados Unidos, en plena revolución industrial, mujeres trabajadoras de una fábrica téxtil salieron a marchar por mejores condiciones laborales y para reivindicar el recorte de horarios y el trabajo infantil. Fue una de las primeras movilizaciones por los derechos de las mujeres que se sucedieron en la historia y que se comenzó a replicar en el resto de los países del mundo. Es por ello que el 8M se conmemora el día internacional de la mujer trabajadora. Se conmemora a la mujer de pie y participante, en igualdad al hombre, en el desarrollo de la sociedad. 

Particularmente, en Argentina, este 2020 mujeres, travestis, trans y no binaries nos movilizamos para decir: “La deuda es con nosotres. Ni con el FMI. Ni con las iglesias”, Marchamos con el objeto de poner en agenda que los problemas económicos y sociales que generan las desigualdades y discriminaciones de género necesitan de una respuesta urgente por parte del Estado que, al ignorarlas las profundiza, generando así una insistente violencia simbólica por el hecho de naturalizar y estereotipar ciertas prácticas sociales patriarcales y machistas. 

Feminización de la pobreza

Las mujeres y disidencias somos las responsables de llevar adelante comedores y merenderos comunitarios, apoyos escolares y espacios de contención de personas situación de vulnerabilidad. No queremos que cuidar sea el trabajo menos reconocido en la sociedad. Nosotres somos les que más sufrimos en condiciones de crisis económica y social ya que el acceso al  mercado laboral y la paga de un salario digno aún siguen siendo derechos vulnerados y seguimos estando en desigualdad de posición con los hombres. Esto implica que tengamos que trabajar el  doble para juntar el dinero que necesitamos para vivir. La multiplicidad de tareas y de trabajo, sumado a las tareas del hogar y de cuidado. 

Asimismo, las tareas de cuidados profesionales,cómo ser niñera,limpiadora,  enfermera,maestra están feminizadas y mal remuneradas y son quienes ganan los sueldos más deplorables del mercado laboral. 

En diciembre de 2019, La Ministra de las mujeres, géneros y diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, dijo: “El problema del hambre perjudica especialmente a las mujeres, no sólo porque son ellas las más afectadas por los índices de pobreza sino también porque en general son las encargadas de los cuidados de las niñas, niños y adolescentes. Son ellas además las que tienen los trabajos más precarizados y peor remunerados y el 75% del trabajo no remunerado en el país también lo hacen las mujeres”.

Eso que llaman amor es trabajo no remunerado

Trabajo no pago
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Asimismo, una gran parte de nuestro salario se gasta en el cuidado de nuestres niñes. Las tareas del hogar y de cuidado aún sigue siendo un rol que asumimos mujeres y disidencias y mayoritariamente lo hacemos en soledad. Es interesante reflexionar que, cuando esto sucede, siempre hay otra persona femenina de sostén, para ayudar o ayudarse. Este suceso, llamado cuidado colectivo o en red, se da porque en nuestro rol adjudicado por una sociedad machista y patriarcal, en el ámbito de lo privado, supimos juntarnos y armar una red que nos permita no estar soles. 

Este trabajo, no  reconocido como tal, es fundamental para el desarrollo de la vida humana, la acumulación de capital, el funcionamiento del mercado y la sociedad en general. Es fundamental el reconocimiento y la valorización del trabajo doméstico y de cuidado ya que la vida humana depende de ello.

Al igual que su par, Gómez Alcorta, Daniel Arroyo, Ministro de Desarrollo Social, señaló: “En Argentina la pobreza tiene cara de joven y de mujer. Son quienes están en la situación más crítica”. De acuerdo a los datos del INDEC, el desempleo subió al 10,6% en el segundo trimestre de 2019; y la franja más afectada es la de mujeres de 14 a 29 años, entre las que el nivel de desocupación llega al 23,4%”.

Según las últimas investigaciones del año 2017 sólo el 12% de las personas travestis y trans accedieron a un empleo formal. “Es nuestra obligación trabajar para garantizar los derechos de poblaciones que históricamente fueron estigmatizadas, violentadas y perseguidas por su identidad o expresión de género”, expresó Gómez Alcorta. 

Violencia de género y femicidios

La misoginia, que en la mayoría de los casos terminan en femicidios, es un problema que aún persiste a nivel social. En solo dos meses del año 2020, 63 mujeres fueron víctimas de femicidios. En el 49% de los casos, el agresor era su pareja,mientras que en el 17% su ex pareja. Es la violencia económica en la que estamos sumergides, una de su multiplicidad de razones y a la que no se encuentran respuestas del Estado para afrontarla. Está violencia economica que no permite buscar otro cobijo, un rumbo diferente del que se le presenta en sus hogares. El 59% de los femicidios que se dieron en lo que va del año, fueron dentro del hogar donde vivía la víctima. Los salarios bajos, el techo de cristal y la falta de lugares de alojamiento, entre otros, se suman a ésta violencia económica, a un nivel social y estatal que no da las herramientas necesarias para alejarse de ese entorno misógino que pone en riesgo sus vidas.

En el mes del reconocimiento de los derechos de las mujeres y diversidades hubieron cinco femicidios que se suman a los 63 casos de enero y febrero. Por Agustina, Jordana Belén, Octavia, Brenda Micaela, Guadalupe y por todas las víctimas de femicidio, este #8M todas juntas y en las calles de todo el país gritamos…

#VivasNosQueresmos

#NiUnaMenos

TE INVITAMOS A MARCHAR CON MAREA, feminismo popular y disidente. Concentramos el lunes 9 de marzo en plaza Montenegro a las 17 hs, para marchar al Monumento de la Bandera.

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1 Datos obtenidos de una entrevista publicada en la página web Argentina.gob.ar del día 17 de diciembre de 2019

2 Op. Sit.

3 Ídem

4 Datos estadísticos obtenidos del informe del Observatorio “Ahora que si nos ven” publicado el día 29 de febrero de 2020.