Según un estudio de la ONG La Casa del Encuentro, en materia de violencia machista, Salta se ubica a la cabeza de las tasas de femicidio nacionales. A lo largo de la provincia el colectivo LGBT se organiza para visualizar estas otras realidades.

Un montón de horas de viaje, valió la pena el camino

“Salimos de Tartagal la madrugada del 13 de marzo. Llegamos temprano a Salta capital y nos pusimos a andar. Allí participamos con los compañeros docentes en la marcha por su sueldo, la de las paritarias. Nos reunimos también con los compañeros de Somos/ Barrios de Pie de distintos puntos de la provincia y barrios de la capital, quienes también acompañaron la marcha y nos hicieron el aguante, mientras nos preparábamos para el siguiente tramo dentro de nuestra hoja de ruta con destino a Buenos Aires. Nos despedimos de nuestros compañeros en la terminal del parque San Martín, deseándonos buena suerte mutuamente”, cuenta Héctor Cuky Soria, de Somos Tartagal.

De la tierra del Bermejo y el Pilcomayo hacia el Río de la Plata

“Llegamos a la terminal de Retiro antes del mediodía. El viaje desgastaba, pero el ánimo era fuerte. Tuvimos la suerte de poder llegar al punto culmine de la marcha del 14M, que nos sorprendió por la cantidad de gente convocada. El asombro se apoderó de nosotros, a la tarde teníamos el compromiso del primer congreso histórico de Somos, sin saber lo que nos esperaba”, dice Lorena Paz, otra compañera del viaje.

Somos Federal, primer congreso nacional abierto

“A la tarde de ese día llegamos a Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo de Buenos Aires. El congreso empezó a las seis de la tarde y me tocó participar de un espacio en el cuál el colectivo disidente LGTB se sentía incluido. Las mujeres tenían gran protagonismo, me llamó la atención la presencia y la voz de la compañera Vicky Donda y Beatriz Sánchez, entre otras. Y de como ampliaron su espacio, levantando la voz de la mujer en un terreno machista que las oprime, que las violenta. Haciendo eco del grito de la mujer sudamericana que aúna la lucha por la igualdad de derechos. Conocí mucha gente linda en el congreso, pero sin dudas la presencia que más me marcó fue la de la compañera María Acebedo. María vestía una camiseta que decía “Marea San Fernando”, yo tenía una de “Somos Barrios de Pie Tartagal”. Ella se acercó porque le llamaba la atención mi camiseta, que entre otras cosas tenía el detalle de la huella de unos pasos. Intercambiamos casacas y me contó de Marea”, narra Cintia López, de Marea Tartagal – Salta

Cuando subió la Marea

Al norte en la ciudad cabecera del Departamento San Martín, en la provincia de Salta, Cintia, Lorena, Silvana, Carolina, Natalia y Pamela llevan la bandera arcoíris de Marea Tartagal. Participan en marchas con pancartas y mates, movilizan su militancia por los barrios viendo como cada vez son más, intercambian ideas y afectos. Se organizan y pasan momentos de esperanza en espacios de convocatoria para la lucha por los derechos, como la del lunes 3 de junio la marcha de “Ni una menos”. Hay una persona que viene desde Rosario de Lerma a acompañarlas, de nombre Roxana Rueda, conversa con las chicas y decide expandir Marea en su pueblo y anexar en militancia a Campo Quijano, dos localidades de la provincia de Salta. Además de su presencia en la marcha, viaja con les chiques de Marea y Somos, otros pueblos del norte como Aguaray, Mosconi, Embarcación, Pichanal, Hipólito Yrigoyen y Orán. Visitan lugares en los que habitan criollos y originarios, ciudades y pueblos con una fuerte cultura machista y conservadora. Conversan con niñes y adolescentes en lugares donde nadie atiende su problemática. Comparten tiempo con ellos, les hablan del movimiento. La lucha de Roxana es ejemplo de valentía asumiendo el desafío de luchar por los derechos LGBT en los pueblos campesinos. Pueblos de la mano ruda que conoce de herramientas, de picos, cucharas y azadas, pero no logran acceder a la información. Las políticas del gobierno de turno no hicieron hincapié en la comunicación de los pueblos rurales, excluyéndolos, el trabajo de Roxana con el de otres sirve de nexo entre los derechos y la gente que no sabe de ellos.

A lo largo de la provincia de Salta este tipo de historias se repite, se entrecruzan y se encienden, alumbrando espacios donde faltaba un poco de luz. Como si de una metáfora feudal de muro y castillo se tratara, a la sombra del fuerte medieval provincial convive el colectivo LGTB. Algunos ignoran sus derechos, la gente se organiza y tiende puentes, se ayudan y cubren, aman y dejan amar.