Evita es inspiración para las mujeres, lesbianas, trans, travestis y no binaries que vemos en la participación política una forma de ampliar derechos y construir una sociedad más equitativa, donde el género no sea un impedimento para una vida plena. Es la primera mujer que logró conducir a millones de argentinxs y que con su ejemplo nos dio a las mujeres una apertura simbólica para pensarnos adentro de la práctica política.

También muchas otras mujeres han sido parte protagonista de las luchas feministas en nuestra matria. A principios del siglo XX, Julieta Lanteri fundó el Partido Femenino Nacional y Alicia Moreau de Justo la Unión Feminista Nacional. Muchas otras mujeres pusieron en cuestión el rol asignado a las mujeres desde las artes, la literatura, la ciencia. Aunque eran representantes de mujeres con ciertos privilegios sociales, también empezaron a conocer las condiciones laborales precarias de las mujeres y a organizarse en torno a ello, como fue el gran trabajo de Carolina Muzzilli.

Ellas iniciaron la lucha por acceder a los derechos civiles y políticos y particularmente por el sufragio femenino, logrando que un proyecto de ley se debatiera en el Congreso. Finalmente fueron excluidas con la sanción de la ley Sáenz Peña, ya que los varones que ocupaban los espacios de poder consideraban que las mujeres no debían meterse en política y que su lugar era el hogar. Recién en 1947, con la campaña comandada por Eva Duarte, se consagró el derecho al voto y a ser elegidas.

Es allí, durante el peronismo, que se da la incorporación masiva de las mujeres a la política, a favor o en contra. Desde entonces, venimos recorriendo un camino de mayor apertura, porque sin la presencia de las mujeres en los espacios de decisión, no hay leyes ni políticas públicas que atiendan a nuestras demandas específicas.

Nuestra mirada desde la socialización femenina y las relaciones desiguales entre los géneros, hace que sea fundamental incorporarnos a los ámbitos de decisión, si se busca mayores niveles de igualdad. Ni hablar para las trans y travestis que también luchan por ampliar derechos y que con el ejemplo de Lohana Berkins y Diana Sacayan abrieron un camino que se ensancha cada vez más.

La discriminación, el maltrato, la exclusión y la degradación sistemática que las mujeres y la comunidad LGBTTIQ+ sufrimos en el ámbito político es también nuestra lucha de ahora. Logramos que la ley 26.485 incorpore el concepto de “violencia política” y logramos instalar el debate público a partir de varias situaciones que dieron cuenta de esta violencia, por ejemplo en relación a CFK, Ofelia Fernández y Vicky Donda.

Además, los feminismos nos enseñan a hacer política de otra manera, apelando a la pedagogía de la solidaridad y sororidad, más horizontal, más sincera y con mayor unidad. Con Evita en nuestras banderas como ejemplo de compromiso con lxs humildes, de militancia social y de dirección política, avanzamos a pasos firmes. Por eso convocamos a todas las trans, travestis, lesbianas, no binaries, bisexuales y mujeres cis que quieran sumarse a esta Marea para revolucionarlo todo desde nuestra participación social y política.

Por mujer, por pobre y desobediente, te llevamos como bandera por más feminismo popular en la política.

Marea- Feminismo Popular