Encontré un texto que me gustaría compartir y comentar con ustedes, porque tiene algunas cosas interesantes que trascienden a la temática particular que aborda el Che, y nos permiten asomarnos a cómo él entendía el estudio y la militancia revolucionaria.

En primer lugar y antes de cualquier otra introducción lo que impacta de esta carta es que cuando el Che la escribió estaba en Tanzania, en medio de su acción internacionalista iniciada en abril del ‘65 cuando se internó en el Congo para apoyar la lucha de liberación de esa nación. En segundo término se plantea en un marco de debate donde se ponía sobre la mesa si el canon soviético era el único posible y aplicable como norma indiscutible para el conjunto de la izquierda mundial.

En ese contexto tan difícil y complejo, él proponía algo tan básico como los son las necesidades de formación teórico-filosófica de lxs revolucionarios y revolucionarias.

Dicho esto, al final del texto agrego algunas consideraciones personales.

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ENTRE EL FUSIL Y LA PLUMA

EL CHE Y LA FILOSOFÍA

En 1997, la revista cubana Contracorriente publicó la carta inédita que el Che Guevara le escribiera a Armando Hart Dávalos desde Tanzania en diciembre 1965. En ella, el Che hace alusión a los “los ladrillos soviéticos” que representaban los manuales de filosofía oficiales de Europa del Este y de la URSS, que se comenzaban a introducir en Cuba para la enseñanza de la misma y propone reemplazarlos por una nueva manera de estudiar esta ciencia, más histórica y menos metafísica y mecanicista. Para ello sugiere un plan de estudio por temáticas y filósofos.

Carta del Che Guevara a Armando Hart Dávalos

Dar-Es-Salaam, Tanzania (4/XII/1965)

Mi querido Secretario:

Te felicito por la oportunidad que te han dado de ser Dios; tienes 6 días para ello. Antes de que acabes y te sientes a descansar (…), quiero exponerte algunas ideíllas sobre la cultura de nuestra vanguardia y de nuestro pueblo en general.

En este largo período de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos. La segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por eso hice un plan de estudio para mi que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar. El plan mío es de lecturas, naturalmente, pero puede adaptarse a publicaciones serias de la editora política.

Si le das un vistazo a sus publicaciones podrás ver la profusión de autores soviéticos y franceses que tiene.

Esto se debe a comodidad en la obtención de traducciones y a seguidismo ideológico. Así no se dá cultura marxista al pueblo, a lo más, divulgación marxista, lo que es necesario, si la divulgación es buena (no es este el caso), pero insuficiente.

Mi plan es este:

I Clásicos filosóficos
II Grandes dialécticos y materialistas
III Filósofos modernos
IV Clásicos de la Economía y precursores
V Marx y el pensamiento marxista
VI Construcción socialista
VII Heterodoxos y Capitalistas
VIII Polémicas
Cada serie tiene independencia con respecto a la otra y se podría desarrollar así:

I).-Se toman los clásicos conocidos ya traducidos al español, agregándose un estudio preliminar serio de un filósofo, marxista si es posible, y un amplio vocabulario explicativo. Simultáneamente, se publica un diccionario de términos filosóficos y alguna historia de la filosofía. Tal vez pudiera ser Dennyk [Guevara se refiere a Dinnyk que dirigió una historia de la filosofía en cinco tomos] y la de Hegel. La publicación podría seguir cierto orden cronológico selectivo, vale decir, comenzar por un libro o dos de los más grandes pensadores y desarrollar la serie hasta acabarla en la época moderna, retornando al pasado con otros filósofos menos importantes y aumentando volúmenes de los más representativos, etc.

II).- Aquí se puede seguir el mismo método general, haciendo recopilaciones de algunos antiguos (Hace tiempo leí un estudio en que estaban Demócrito, Heráclito y Leucipo, hecho en la Argentina).

III).- Aquí se publicarían los más representativos filósofos modernos, acompañados de estudios serios y minuciosos de gente entendida (no tiene que ser cubana) con la
correspondiente crítica cuando representen los puntos de vista idealistas.

V).- [En el original aparece el N°IV tachado y rectificado como V. La propia carta luego lo explica]. Se está realizando ya, pero sin orden ninguno y faltan obras fundamentales de Marx. Aquí sería necesario publicar las obras completas de Marx y Engels, Lenin, Stalin [subrayado por el Che en el original] y otros grandes marxistas. Nadie ha leído nada de Rosa Luxemburgo, por ejemplo, quien tiene errores en su crítica de Marx (tomo III) pero murió asesinada, y el instinto del imperialismo es superior al nuestro en estos aspectos. Faltan también pensadores marxistas que luego se salieron del carril, como Kautsky y Hilfering (no se escribe así) [el Che hace referencia al marxista austríaco Rudolf Hilferding] que hicieron aportes y muchos marxistas contemporáneos, no totalmente escolásticos.

VI).- Construcción socialista. Libros que traten de problemas concretos, no sólo de los actuales gobernantes, sino del pasado, haciendo averiguaciones serias sobre los aportes de filósofos y, sobre todo, economistas o estadistas.

VII).- Aquí vendrían los grandes revisionistas (si quieren pueden poner a Jruschov), bien analizados, más profundamente que ninguno, y debía estar tu amigo Trotsky, que existió y escribió, según parece.

Además, grandes teóricos del capitalismo como Marshal, Keynes, Schumpeter, etc. También analizados a fondo con la explicación de los porqué.

VIII).- Como su nombre lo indica, éste es el más polémico, pero el pensamiento marxista avanzó así. Proudhon escribió Filosofía de la miseria y se sabe que existe por la Miseria de la filosofía. Una edición crítica puede ayudar a comprender la época y el propio desarrollo de Marx, que no estaba completo aun. Están Robertus y Dürhing en esa época y luego los revisionistas y los grandes polémicos del año 20 en la URSS, quizás los más importantes para nosotros.

Ahora veo que me faltó uno, por lo que cambió el orden (estoy escribiendo a vuelapluma).

Sería el IV, Clásicos de la economía y precursores, donde estarían desde Adam Smith, los fisiócratas, etc.

Es un trabajo gigantesco, pero Cuba lo merece y creo que lo pudiera intentar. No te canso más con esta cháchara. Te escribí a ti porque mi conocimiento de los actuales responsables de la orientación ideológica es pobre y, tal vez, no fuera prudente hacerlo por otras consideraciones (no sólo la del seguidismo, que también cuenta).

Bueno, ilustre colega (por lo de filósofo), te deseo éxito.

Espero que nos veamos el séptimo día, Un abrazo a los abrazables, incluyéndome de pasada, a tu cara y belicosa amistad.

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Ahora dejo aquí algunas líneas de reflexión muy personales sobre esta excelente carta:

Lo primero es evidente: el Che era una persona de acción pero que le daba muchísima importancia a la formación de sus compañeras y compañeros. Hacer por hacer no lleva nada y por eso el estudio teórico se realiza con el objetivo de saber cómo, por qué, para qué militamos. De nada sirve acumular saberes si no los volcamos en la sociedad, o los utilizamos solo para ganar debates inaplicables en nuestra sociedad.

Al Che no le atraían los textos cerrados y digeridos por “el partido” por eso descarta los ladrillos soviéticos. Tampoco le interesaba leer solo aquello con lo que se estaba de acuerdo, sino que instaba a ir más allá, a indagar entre aquellos pensadores con los que incluso él mismo discrepaba. Guevara se sentía parte de una larga lucha universal en busca de la dignidad humana y sabía que ese camino había sido transitado por muchos hombres y mujeres que se animaron a pensar y repensar el mundo saliéndose de todos los límites oficiales. Esa forma de entender la historia no solo implica humildad intelectual sino que es una invitación abierta a sumarnos a esa corriente de humanidad comprometida con las mejores causas que no cesa no cesará jamás.

Hoy las recomendaciones explicitas e implícitas de la carta se vuelven más importantes que nunca, primero porque depende de cada uno de las y los militantes profundizar en nuestros conocimientos teóricos, y esa es una tarea tanto individual como colectiva. Pero además porque si al principio del gobierno sabíamos que el desafío que se venía era complejo, ahora esa complejidad -de la mano de la pandemia y la crisis económica consecuente- se ha multiplicado por diez (o por cien). 

Necesitamos inteligencia, estudio y creatividad, porque junto a muches compañeras y compañeros acompañamos la gestión de este gobierno, y seguramente otros más se irán sumando en un futuro no muy lejano (en particular lxs jóvenes). Esto implica por una parte no dejarse absorber por la burocracia, y por otro lado desarrollar pensamiento propio y capacidad de ofensiva con el norte puesto en ser firmes, eficientes y austeros.

Nuestro compromiso se sostiene muchas veces desde el corazón y las entrañas que nos dicen que lo injusto debe cambiar, pero para que ese cambio sea posible y duradero debemos afilar nuestras mejores armas: la inteligencia y la razón colectivas.