A los sectores populares los atraviesa el hambre, la desocupación y la enfermedad. La desidia de un gobierno que no toma cartas en el asunto y una economía especulativa incrementan el efecto “bola de nieve” de problemáticas que van en aumento y no aparentan menguar. Los que menos tienen salen a  la calle a marchar por los derechos de todos, incluso por los que aún no despertaron y se esperanzan con un discurso oficial plagado de culpables y mentiras pero no de soluciones.

A Hector “Cuky” Soria no le tiembla la voz, se levantó temprano, juntó los trapos, contacto gente y se fué para la ruta 34. Está lloviendo y hace frío, está fría la ruta y también las miradas de algunos “hombres de bien” que pasan por la media calzada habilitada para su circulación en sus vehículos, algunos le gritan “anda a laburar”, otros tocan la bocina adhiriéndose al reclamo. El día anterior inauguró un comedor comunitario en el barrio Arturo Illia “hecho a pulmón” y que con total dignidad se erige como la cara visible de un proyecto popular, parido del esfuerzo y organización de hombres y mujeres que le guerrean a tanto a un gobierno provincial como a otro nacional que miran para otro lado, que no parecen escuchar, que no parecen sentir.

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“Hoy salimos a marchar, esto no va más. El gobierno desoye nuestro reclamo, la necesidad de la gente va en aumento y no parecemos ver un buen final de parte de nuestros funcionarios. A las políticas egoístas del presidente y nuestro gobernador le decimos no va más y le sumamos en nuestro querido Tartagal el problemón del dengue” dice Cuky.

Cuky Soria encabeza el Movimiento Barrios de Pie y Somos, se ganó las palabras que salen de su boca gracias a la militancia (dice no haber completado los estudios secundarios), lo ayudan a plantar bandera alrededor de 200 personas, de las cuales  el 80% son mujeres, el 90% del tiempo lo invierten en talleres, comedores y asambleas; las movilizaciones constituyen sólo un 10% de su acción, todo el mundo trabaja y tiene rol y su voz. Las acciones que realizan parten del consenso de todos, de una real democracia. Junto a compañeros de otros movimientos como la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) y el Movimiento Popular la Dignidad cortaron la mitad del acceso a la ruta nacional 34 a la altura de la quebrada de Cuña Muerta en el acceso norte de la ciudad de Tartagal, entre las 9 y 12 de la mañana. Hombres y mujeres de esos movimientos se concentraron para hacer uso de la única forma de reclamo que parece darles visibilidad, se acercaron además vecinos autoconvocados que no pertenecen a los movimientos pero se suman al reclamo.

A lo largo de la provincia paran y se movilizan Apinta CGT, CTA, CCC, Somos Barrios de Pie, FPDS, Sitraju, Ademus, Apsade, Camioneros, Juventud Sindical, Movimiento Evita, La Cámpora, Resistencia Peronista, CTEP, PTP, ASiMM, Bancaria, Adiunsa, FNC, Ingenio San Isidro, Auxiliares Contables, Jerárquicos de Comercio, ATE, Trabajadores Ambulantes y Trabajadores de Frontera. Repudian al gobierno provincial y nacional, organizan planes de lucha contra las políticas del FMI, creen en la unidad y en una consigna común: pelear por los derechos de todos.

Siguiendo al sur la ruta 34, en la localidad de General Enrique Mosconi, se concentran paralelamente el Frente Popular Darío Santillan, la Corriente Clasista y Combativa y la Unión de Trabajadores Desocupados. José García líder zonal del Frente Popular Darío Santillán sabe por qué se concentra. No está cortando la ruta, está parado a la vera de la ruta junto con hombres y mujeres que exigen la renuncia al ministro provincial de Salud Pública (Roque Mascarello), conversan entre ellos y con un ingeniero que tiene una gorra de Apinta de nombre Martín Galarza, hablan de un tanque de agua que van a hacer con su apoyo en el marco de un proyecto que les servirá para regar sus huertos.

A pocos metros de esa pequeña asamblea espontanea un grupo de chicas hacen chistes y conversan entre ellas en un círculo, intentan levantar los ánimos de una de ellas quien se encuentra sentada en el medio de la ronda. La chica del medio está enferma de dengue, habla poco y mira el suelo, está diezmada por la enfermedad pero con total entereza está diciendo presente en la banquina de una ruta que conoce de reclamos, de puebladas, de luchas por medidas que atentan contra la dignidad de todos. Los casos de dengue continúan teniendo un número incierto pero están en las voces de todos los vecinos, todo el mundo dice conocer más de un caso de dengue en su cuadra, exigen que se declare la emergencia sanitaria en la zona y que los organismos responsables brinden soluciones.

Desde su cuenta oficial de Twitter el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey salió a desmentir las muertes por dengue hemorrágico. De cara a las elecciones presidenciales de las que quiere participar optó por desviar la atención de la problemática del norte salteño, en un acto propio de un déspota que rechaza la voz y opinión del pueblo.

Escribe: Leonardo Bestregui