AVANZA EL PLAN DE ANEXIÓN DE TERRITORIOS PALESTINOS

Hoy, 1 de julio, es la fecha indicada como inicio del plan de anexión de Palestina por parte de Israel. Una nueva demostración imperial y la continuidad del genocidio que se lleva adelante contra el pueblo palestino. Esta decisión de avanzar en la ocupación de Palestina fue planeada por el presidente de EEUU, Donald Trump y por el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu y viola cualquier reglamentación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

Un atropello más por parte del Estado de Israel y su complejo militar y financiero que, desde 1948 a la fecha, viene apropiándose ilegalmente de tierras que no son suyas. Este plan es el mismo que se había anunciado a principios de año, bautizado como el “Acuerdo del Siglo”, aunque para quienes se oponen a lo largo y ancho del mundo se trate, en realidad, de la “Farsa del Siglo”. No viene a traer paz ni propone ninguna acción concreta para la resolución del conflicto Palestino – Israelí. Como se mencionó en notas anteriores, no se  propone ninguna solución real al drama y genocidio que viven los palestinos, no cuestiona ninguno de los accionares ilegales de Israel, más bien los legitima, y planea someter totalmente a Palestina. Se trata de una operación montada por EEUU en su objetivo de ayudar a Benjamín Netanyahu, quien se encuentra envuelto en varias causas de corrupción y enfrentando escándalos al interior de Israel y también para generar algún rédito político para Trump en medio de las masivas protestas con la policia y el racismo. 

¿De que estamos hablando, en concreto? Israel planea anexar un 30% de Cisjordania (territorio palestino). Anexar se refiere a cuando un país reclama la soberanía sobre determinado territorio de manera unilateral. Esto está estrictamente prohibido por leyes internacionales, lo cual parece no importarle a quienes pretenden repartirse medio oriente por medio de la guerra y la destrucción.

Cisjordania es un territorio en la ribera occidental del río Jordán que limita con Israel, en el norte, oeste y sur, y con Jordania en el este. Se trata de territorios que ya habían sido ocupados ilegalmente por Israel durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, hecho que fue condenado internacionalmente y sobre la cual pesa una resolución de la ONU. Durante esa guerra fue que Israel tomó por la fueza militar Jerusalén, o Al-Quds para los palestinos, tierra santa y la tercera en importancia, a nivel mundial, después de Medina y La Meca.

En Cisjordania, viven entre 1.5 y 2 millones árabes palestinos y actualmente se encuentra fracturada producto de la ocupación ilegítima israelí. Allí coexisten, y no pacíficamente, el comando de la Autoridad Nacional Palestina y la administración del país hebreo. El mecanismo fue siempre el mismo, ocupar por medio de la fuerza y del poderío militar abrumador que tiene Israel e instalar colonias israelíes en territorios que luego reclama como propios. Actualmente se calculan que existen una 140 colonias con una población que no llega al medio millón de judíos israelíes. 

¿Porque ocurre esto? En principio, se trata de continuar avanzando con la conquista de territorios por parte de Israel, tarea que ha llevado adelante, de forma brutal desde la instalación de su Estado en 1948, luego de la partición de Palestina en dos. Desde esa fecha se estima que más del 70% del territorio palestino ha sido ocupado, violentamente, por Israel. Sobre estos territorios, Israel reclama derechos ancestrales del pueblo judío. Pero, terminar de conquistar estas tierras también implica un elemento vital en su estrategia de defensa militar teniendo en cuenta la proximidad de Jordania. 

En definitiva, esta anexión ilegal, prohibida por las convenciones internacionales y rechazada por los pueblos del mundo, no haría más que profundizar las condiciones inhumanas en las que viven los palestinos, implicaría seguir desconectando sus territorios entre sí e impondría un nuevo proceso de exclusión de miles y miles de hombres, mujeres y niños. Seguirán viviendo con ese constante miedo a perderlo todo, lo poco que aún les queda de su patria.

Esta anexión no sólo merece nuestro rechazo y repudio. Urge denunciar la política expansionista y genocida de Netanyahu con la complicidad de Trump. Mientras, las palestinas y los palestinos seguirán resistiendo con dignidad y heroísmo, ganándose el apoyo de las organizaciones populares del mundo. 

NO A LA ANEXIÓN DE PALESTINA

NAHUE PIMPA