Ganar o perder no es neutral ni anecdótico. El domingo se ganó. Y de esta forma Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se convirtieron en el presidente y la vice presidenta electos.

Si bien es cierto que el triunfo no tuvo el impulso y la novedad de la diferencia lograda en las PASO, es innegable que se ganó bien y desde el 10 de diciembre el país será gobernado por el Frente de Todos.

El gusto amargo, de una jornada llena de alegría, fue la remontada de Macri pero ese hecho no puede hacernos perder el eje o taparnos el bosque.

En el día después, lo importante es tener en cuenta que lo que se viene no va a ser un paseo.

Una Argentina devastada

Argentina esta devastada, con una realidad de pobreza, hambre, recesión y marginalidad inéditos, a lo que se agrega un endeudamiento externo asfixiante. Lo notable es que aún con estos datos socio-económicos catastróficos, el macrismo ha logrado expresar en las urnas a una minoría intensa, con poder de fuego económico, capacidad de movilización, y que se sostiene en un espacio destacado de la sociedad.

Estos hechos no son menores porque de lo que estamos hablando es que se ha consolidado el liderazgo de Macri, lo que conlleva que hoy su fuerza política es, desde el punto de vista electoral, mucho más que la representación de los sectores privilegiados y enriquecidos de la Argentina.

Pensemos simplemente que los grandes compradores de dólares son dos millones de personas y que el 10% más rico de la sociedad son cuatro millones; pero este domingo a Juntos por el Cambio lo votaron diez millones de argentinos y argentinas de todos los estratos sociales, incluso de los segmentos más golpeados por el ajuste.

Un primer análisis de los números

La explicación del repunte no puede provenir de un solo dato, pero por lo que uno puede deducir de los primeros análisis, Macri creció gracias a la asistencia electoral de adultos mayores que no están en el radar de las segmentaciones habituales y también por aquellos que prefirieron abstenerse en las PASO pero que este 27 de octubre se sintieron convocados por un discurso de grieta que bordeaba a veces con el misticismo.

Del lado del Frente de Todos quizás el principal error haya sido el exceso de confianza, que llevó a más de uno a bajar la intensidad, casi en un plano de no campaña, como si no quisieran hacer olas. Este relajamiento repercutió en parte de la militancia, pero también habilitó a varios tropiezos discursivos que fueron ampliamente aprovechados por el aparato mediático afín al oficialismo.

Sin cargar las tintas en esto último, se hizo evidente que hay una comunión de intereses entre los grupos mediáticos más concentrados y el Macrismo. Esa convergencia le dio mucho aire al gobierno en algunos de los momentos más complejos de la gestión, pero también hubo una funcionalidad en los tiempos de campaña dónde las operaciones mediáticas contra Alberto, Cristina y Kicillof fueron prácticamente diarias.

A pesar de eso el 48% (Quizás 49 cuando esté el escrutinio definitivo) obtenido es un logro enorme, sobre todo porque hace dos años -en las elecciones de medio tiempo- nos vendieron que se venía una década de hegemonía neoliberal en la Argentina. Esta victoria no fue mágica ni casual, fue el resultado de una estrategia correcta que se expresó en la construcción del Frente de Todos, buscando amplitud y unidad; pero también es la consecuencia de una militancia esforzada que recorrió las calles y barrios del país llevando la propuesta de Alberto Fernández. Con los resultados a la vista, a toda la militancia de SOMOS, al igual que a todas las agrupaciones, partidos y movimientos que convergemos en el Frente de Todos, nos reconforta haber participado de estas elecciones bancando un proyecto que inunda el aire de esperanza y que sostiene que volvemos para ser mejores.

El desafío

Lo que se viene es desafiante. Primero hay que llevar adelante una transición llena de obstáculos económicos y cuyos resortes ejecutivos siguen en manos de los mismos que nos condujeron a este abismo. Por otro lado hay que cuidarse de varios personajes que se quieren sumar al nuevo gobierno con viejas recetas. Pero lo central es que hay que salir al rescate de millones de compatriotas que sufren en carne propia las consecuencias del modelo en curso. Hacen falta políticas públicas que vayan más allá de las soluciones de coyuntura, pero eso va a ser posible con una participación muy fuerte y decidida de los movimientos sociales, de Barrios de Pie y en particular del tridente de San Cayetano, en los espacios de gestión nacionales, no solo aportando ideas sino conduciéndolas y orientándolas.

Latinoamérica nos mira

Otro elemento que debemos tener en cuenta, es que las elecciones de ayer han sido la culminación de un proceso que no solo tiene repercusión interna sino que su trascendencia puede medirse también a través de su impacto regional.

Hasta aquí las derechas latinoamericanas habían logrado retomar el poder en varios países del continente y desde allí motorizaron políticas que hicieron retroceder conquistas logradas en la década anterior. Además esos gobiernos avanzaron en un alineamiento frontal con los Estados Unidos que los hizo perder independencia y márgenes de acción. El acceso al poder de esos políticos de derecha se logró de diferentes maneras, en Brasil tuvieron que encarcelar a Lula para evitar que ganara las elecciones; en Ecuador coptaron a Lenín Moreno y desencadenaron una persecución legal sobre Rafael Correa; mientras que en Argentina nos vendieron un presidente empresario, rico y exitoso que supuestamente comandaba un equipo de excelencia pero que en los hechos fue increíblemente ineficaz.

De esta forma Trump sumó aliados que le sirvieron para revitalizar políticas de sometimiento y control que no se veían desde las épocas de la guerra fría; y además apoyó y apoya a personajes siniestros como Bolsonaro en Brasil, y que se ha convertido en un ejemplo para varios imitadores locales como Miguel Angel Pichetto, Patricia Bullrich o Gómez Centurión.

El gran problema para Macri, como para cualquier gobierno, fue obtener una fuente de divisas más o menos constante y de relativo bajo costo. El salvavidas de plomo del FMI, gestionado abiertamente por los EE.UU. para financiar a Cambiemos, solo sirvió para acelerar el deterioro económico e impulsar ajustes sin fin.

Lógicamente ese marco de situación ha provocado una reacción. Si en las gigantescas rebeliones de Ecuador y Chile de estas semanas podemos leer una respuesta a los modelos de ajuste y inequidad social actualmente en desarrollo en esas naciones hermanas; los triunfos de Evo Morales en Bolivia y de Alberto Fernández en la Argentina también nos indican que los pueblos no se rinden fácilmente y que están decididos a tener entre sus manos el control de sus destinos.

En este sentido podemos decir que este 27 de octubre también ha sido una fecha importante e histórica para quienes se organizan y resisten en lo países vecinos.

SOMOS: donde queremos y debemos estar

Durante los cuatro años que duró la pesadilla macrista, miles de argentinos y argentinas estuvimos en las calles, denunciando el proyecto neoliberal, aportando ideas, dando respuestas dónde el estado había abandonado y mostrando una idea de país solidario contrapuesto al individualista y asistencial que se sostienen los ideólogos de la Casa Rosada.

Desde SOMOS hemos sido parte de ese proceso y aportamos nuestro granito de arena a un esfuerzo colectivo. Hace apenas un año atrás comenzamos a andar por este camino tomando las banderas nacionales y populares que otros habían abandonado, centrándonos en la idea que el enemigo principal a derrotar es el neoliberalismo, y que ese objetivo se alcanzaría efectivamente haciendo crecer un proyecto de unidad, sin sectarismos ni soberbia.

Pese al dolor personal que para muchos implicó romper con una fuerza política a la que habíamos construido por décadas, el resultado de ese esfuerzo tiene una expresión concreta: sacamos con los votos a Macri de la Rosada y ahora estamos en los umbrales de poner nuevamente nuestras ideas en acción desde un gobierno que -como dice Alberto- va a privilegiar las necesidades populares por encima de los intereses sectoriales.

SOMOS nos ha abierto las puertas hacia una nueva oportunidad de expresar en hechos concretos nuestra visión de lo que debe ser el país; siendo partícipes de un gobierno que tiene la tremenda responsabilidad de dar respuestas a las necesidades de millones.

En este tiempo no tuvimos ni ganas ni tiempo de entrar en las mezquindades del barro al que nos quisieron empujar, decidimos colectivamente -y discutiendo en profundidad- jugar este partido en la cancha, derrotando al peor y más insensible gobierno de los últimos 30 años, poniendo el cuero y desechando el rol de testigos o comentaristas testimoniales.

Por todo eso hoy podemos decir que Alberto y Cristina son nuestros presidente y vice; y trabajando juntos vamos a lograr que lo sean de todos y todas.

Esta marcha comienza ahora y es lo mejor que nos podía haber pasado.

Néstor Moccia

Para ampliar algunas ideas compartimos también una entrevista que le realizamos a Néstor Moccia durante el Primer Congreso Nacional de Somos hace exactamente 1 Año 

Más videos en el canal de SOMOS: https://www.youtube.com/channel/UCl-hxQQ_9Ga9Uebqt3F3JnQ