“Hay que poner el cuerpo a lo que decimos.” Muchas veces usamos esa frase para  diferenciarnos de quienes son muy buenos/as con los discursos pero no se los ve a la hora de las acciones. Durante este tiempo de Aislamiento Social Obligatorio tuvimos muchos ejemplos: personal de la salud expuesto al contagio, docentes haciendo malabares para que ningún niñe se quede sin educación,  cocineras/os de los comedores populares que llevan un plato de comida a quien se quedó sin trabajo y que lloran la muerte por Covid 19 de Ramona Medina o Agustín Navarro entre otros/as. Poner el cuerpo por los demás les trajo consecuencias.

El Día de las Infancias es otro ejemplo de esto: de una Usuhaia nevada a La Quiaca con sol en cientos de barrios, comedores, unidades básicas, comités, sociedades de fomento, clubes, sindicatos, medios de comunicación populares, etc, hubo niños y niñas que recibieron un juguete o una taza de leche caliente gracias al esfuerzo de quienes piensan que nunca nos salvamos solos/as. ¿Les vistes en los grandes medios? ¿Leíste un título que diga “Impactante movilización por nuestros niños y niñas en todo el país”?

Barrios de Pie en Tierra del Fuego festejó el Día de las infancias
  • Facebook
  • Twitter

Hoy habrá otros/as que pondrán el cuerpo, pero lo harán poniendo en riesgo a los/as demás. Lo harán detrás de teorías conspirativas, lo harán porque se van a oponer a cualquier cosa que haga el gobierno, lo harán porque piensan que el Estado no tiene que meterse en nada y que ellos/as se salvarán solos/as, por eso nunca los/as vas a ver poniendo los pies en el barro. Una buena parte, de haber vivido en la primera mitad del siglo 18, hubiera encontrado motivos para oponerse a San Martín, acusarlo de corrupto y estar del lado de los españoles o los ingleses como hizo en su momento Rivadavia.

Eso sí, van a tener mucho espacio en algunos medios, van a lograr títulos hiperbólicos, van a hacer ruido en Twitter donde son amplificados incluso por algunos diputados irresponsables.

Son Minoría

Pero no nos confundamos ni nos dejemos ganar por el desánimo: pueden hacer mucho ruido pero son una minoría. Una minoría intensa y dañina pero minoría al fin. Una cosa es escuchar los auténticos reclamos de quienes están sufriendo los efectos de la pandemia, otra cosa es escuchar a quienes quieren hacer daño con ella. 

Es probable que entre las consignas que veamos en el Obelisco esté el pedido de justicia por Facundo Astudillo. Si hay algo que agradecer a este cambalache que vivimos es que sectores que piden mano dura y ayer se mofaron de Santiago Maldonado hoy repudien el accionar impune de la policía. Pero sabemos que es una postura falsa: quienes van a estar acompañando a las víctimas, poniendo abogados y recursos, comunicando en sus medios siempre y más allá del gobierno de turno son los/as mismos: los organismos de Derechos Humanos, el periodismo comprometido, otros/as familiares, las organizaciones populares.

Quienes se movilizan este 17 de Agosto no extrañan la valentía de San Martín, extrañan a un presidente que le pidió perdón al Rey de España por la Independencia y dijo que “los patriotas debían haber sentido una gran angustia por tener que separarse de España». El mismo que hoy les manda instrucciones desde Francia donde descansa y juega al golf.

En el 1816 un San Martín ansioso de Independencia escribía al diputado Tomás Godoy Cruz una carta que finalizaba con una famosa frase que hoy obligaría al Padre de la Patria a una deconstrucción: “Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas”.

Hoy al gobierno de Alberto y Cristina le toca la empresa de volver a poner de pie una Argentina arrasada. Cientos de compañeros/as esenciales los acompañan día a día en el lugar que les toca aportar, señalando también lo que falta en cada barrio, cada escuela, cada hospital.

Allí también tenemos que estar los comunicadores y comunicadoras populares haciendo visible a esa mayoría heterogénea. Aportando a la diversidad y pluralidad informativa, como lo hicieron hoy quienes presentaron un proyecto de Ley en esa dirección, trabajando por la sustentabilidad de los medios como quienes vienen pidiendo una distribución más justa de la pauta publicitaria, impuestos a las grandes plataformas o el fortalecimiento de los FOMECAS por poner algunos ejemplos. A esa empresa también tienen que aportar quienes desde el Estado intentan revertir las políticas neoliberales que  instaló el macrismo en el área.

Ánimo diría el General.

Pascual Calicchio