Federico Pappi era especial. Era especial como son especiales todos mis compañeres (como se dice ahora y como a él le gustaba sentirse). Incluido e inclusivo hasta los huesos.

Solidario, esforzado y cariñoso. Hace unas horas, de viaje con su mamá en Cuba por una complicación que todavía no conocemos, se nos fue sorpresivamente.

No es común que un viejo despida a un joven militante. Pero asi es la vida, tan improvisada como esta despedida.

Mis últimos intercambios habían surgido a partir de la fundación de Somos. Allí estuvo el día que Viki fue al lanzamiento. Siempre me mandaba algún recorte de nuestro paso por Patria Libre, el Frente de la Resistencia y la Vence.

Estaba en su admirada Cuba, la tierra de Fidel y el Che, y siempre andaba por ahí (aún en los momentos más duros) con su gorra y su remera bolivariana.

En honor a la verdad, como el vivía en Mendoza, cada vez que algo le preocupaba era su messenger de Face el que se comunicaba hasta que lo cortaba con mi tan amargo carácter.

Hoy pagaría para que volvieras a aparecer con tu «hola Moccia,estas?» Y ahí iniciaras tu interrogatorio favorito -acerca por estos días- de,la victoria de Alberto,el golpe en Bolivia o las movilizaciones de Chile,Ecuador o Haití.

Ahora descansá un poco hermano, Ya nos volveremos a ver prontito y hace fuerza, desde donde quieras estés, para que esta América tuya, nuestra, siga siendo unida y rebelde como vos la querías.

Hasta la victoria siempre!

Néstor Moccia