LA ARGENTINA QUE ENCONTRÓ LA PANDEMIA

Argentina iniciaba un proceso de reconstrucción del Estado luego de 4 años de Macrismo, ejemplo paradigmático de la reinstalación de un esquema social neoliberal, cuando se precipitó la gran crisis global provocada por la pandemia del Virus COVID- 19.

Veníamos de un 2019 con un 53,8% de inflación acumulada, debemos enfrentar una deuda pública record en monto y concentración temporal de vencimientos. Sólo en 2020 los vencimientos de capital representan 48.968 millones de dólares, más 14.838 millones de dólares en concepto de intereses. Se destruyeron 240.000 empleos privados entre 2015 y 2019; la desocupación alcanzó el 9,7 %, la industria registra un nivel de capacidad ociosa que roza el 40 %. Llevamos 19 meses consecutivos de caída de la actividad industrial. La mitad de nuestros niños, niñas y adolescentes están malnutridos y la pobreza alcanza al 40% de la población.

Todas estas dimensiones y problemas se han agudizado aún más. El Estado argentino, astillado, estallado, detonado, afronta ahora sin plata una crisis inimaginada. Y se hace cargo sin excusarse. Relamiéndose las heridas en cada comité de crisis, política sanitaria, social, educativa, previsional, exterior.

En este marco los y las pobres y los y las trabajadores y trabajadoras, las pequeñas y medianas empresas, cooperativas y unidades productivas de la economía popular no pueden soportar mayores esfuerzos para enfrentar la crisis.

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De inflación acumulada en 2019

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De desocupación

Empleos privados destruidos entre 2015 y 2019

La pregunta que debemos hacernos, como humanidad ante una crisis civilizatoria y como país ante una emergencia socio sanitaria y económica es:

¿De dónde saldrán los recursos para salir adelante?

La respuesta es evidente:

  • Quiénes se beneficiaron del endeudamiento para financiar la fuga de capitales durante el macrismo.
  • Las grandes fortunas del país.
  • Quienes blanquearon capitales.
  • Aquellos que más ganaron y concentraron la riqueza.

Hoy tienen que responder a la terrible situación que enfrentamos. No les pedimos que pierdan, sino QUE GANEN MENOS.

LA RIQUEZA CRIOLLA,
MAPA DE LA DESIGUALDAD ARGENTINA

El 10% más rico, acapara un 32% del total del ingreso.

El 10% más rico tiene en promedio un ingreso 21 veces más elevado que el ingreso promedio del 10% más pobre.

En el 2017 la diferencia era de 17 veces y ahora es de 21 veces, es decir que aumentó aún más la brecha entre ricos y pobres.

El 1% más rico posee un ingreso 53 veces más alto que el 10% más pobre de la población.

En Argentina, según datos de AFIP, del total de la riqueza declarada por residentes, el 40% se encuentra fuera del país.

ES HORA DE QUE GANEN MENOS

Un gravamen extraordinario de 1% sobre las grandes riquezas en el país y en el exterior – sólo considerando los 3 tramos superiores de ingresos (las declaraciones de bienes personales de apenas unas 15.000 personas) –, permitiría recaudar unos U$S 800 millones.

Si el porcentaje para los bienes en el exterior fuera del 2%, el Estado argentino podría recaudar unos U$S 1.435 millones.

La distribución siempre promueve el crecimiento económico, la inversión y la productividad.

    LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ARGENTINA DIFERENTE

    ¿Qué se podría hacer con ese dinero recaudado?

     

    Aún en el escenario más conservador del impuesto extraordinario (1% para todos los tramos, sin escala progresiva, sin diferencial para los bienes en el exterior) permitiría incrementar casi en un 50% la asistencia a las provincias prevista en $ 120.000 millones.

    Agregar 1 punto porcentual de alícuota para cada tramo de ingresos para los bienes en el país y duplicarlas en el caso de los bienes exteriorizados, permitiría recaudar algo más de U$S 3.800 millones.

     

    1. El Estado podría constituir un Fondo Federal de Emergencia que duplique la asistencia prevista para las provincias y reducir inequidad es distribuyendo los recursos de modo que las provincias más afectadas por la pobreza se beneficien de una mayor porción de los recursos.
    2. El Estado nacional dispondría de más de $135.000 millones para otras políticas públicas.
    3. Estos recursos, acompañados de otras medidas, como gravar los beneficios extraordinarios de las personas jurídicas, permitirían al Estado garantizar a personas que no tengan grandes patrimonios, altos ingresos, ni salarios registrados suficientes un Ingreso Ciudadano Universal que cubra los gastos necesarios para satisfacer derechos fundamentales como la alimentación, el cuidado de la salud, la vivienda y los servicios básicos. Una medida de esas características mejoraría las condiciones macroeconómicas para la reconstrucción económica una vez superada la emergencia sanitaria.

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