Según la dirigente, los actores de la economía popular van por más.

Silvia Quevedo tiene la certeza de que los movimientos sociales, y los trabajadores de la economía popular serán actores propositivos de soluciones sociales, para sí mismos, como grupos, y para un cambio social que entiende necesario.

Quevedo es coordinadora provincial del movimiento Barrios de Pie, una agrupación que tiene despliegue en los principales puntos del territorio nacional, y protagonizó, junto a sus compañeros, procesos de luchas, resistencia y diálogo con el Estado.

–¿Qué tipo de protagonismo van a tener los movimientos sociales de acá a 10 años?

–A veces, hacemos mucho esfuerzo y no llega un reconocimiento por parte del Estado, del gobierno; porque sí hay un reconocimiento por parte de la sociedad. Eso nos lo vamos ganando. Venimos de un sector ninguneado, maltratado, a partir de la idea de que somos los “negros choriplaneros”, los que queremos vivir gratis del Estado y que nuestras hijas se embarazan para cobrar un plan social. Fuimos cambiando esta idea instalada con trabajo, esfuerzo y apostando a la reconstrucción del tejido social. Generamos un espacio de participación real, de talleres culturales, deportivos, de género; cooperativas de trabajo.

–¿Se va a intensificar este proceso en el futuro?

–Espero que sea el más importante. Nos han sucedido cosas como entrar a la Confederación General del Trabajo (CGT) y que nos reciban a los trabajadores de la economía popular como una parte más de la sociedad. Para nosotros es importante. El desafío es construir verdaderos líderes o dirigentes sociales. En perspectiva, lo miramos con la esperanza de construir espacios de poder popular, de poder popular real.

–¿Qué procesos van a liderar de acá a 10 años?

–Lo más importante es hacer que la agenda política tome los reclamos más genuinos, de puño y letra con lo que nosotros vamos proponiendo. Lo hicimos con la Ley de Emergencia Social, que fue escrita por los sectores más humildes. No queríamos vivir más de la caridad y del asistencialismo, y decíamos que la salida a la injusta realidad, a la que nos habían sometido, era y es el trabajo. Muchos dicen que salir de la pobreza estructural es complicado y sin embargo nosotros desarrollamos universidades populares, talleres de género, escuelitas de fútbol. Un sinfín de aportes, desde la multiplicidad y de lo compleja que es la pobreza.

–¿Cuál creés que va a ser el papel de este actor de la economía popular en un futuro?

–Lo veo trascendiendo a involucrarse, no solamente en lazos solidarios y en tender puentes, sino que trascendiendo en la agenda legislativa del Congreso y del Poder Ejecutivo. Ahí es donde se discute el futuro de los que queremos vivir de una manera distinta.

–Te los imaginás como sujetos sociales de cambio.

–Somos sujetos sociales de cambio. Es un actor que llegó para quedarse, que nunca más va a desaparecer y que ahora va por más. Salimos de nuestro lugar del reclamo y nos estamos animando a proponer un cambio. Hemos puesto voluntad para ser escuchados por los sectores medios, los académicos, y hacer con estos síntesis. Falta mucho, pero vamos caminando.

–¿Qué construcciones colectivas pueden aportar los trabajadores de la economía popular?

–La experiencia que venimos generando es armar mesas amplias con academia, universidad, estudiantes, gremios y los actores de la economía popular. Es fundamental para iniciar un proceso de cambio, para iniciar políticas públicas que sean reales. Los espacios reales donde podamos ser escuchados entre unos y otros son necesarios para los cambios en este país.

Rol de los gobiernos

–¿Cómo van a tener que comportarse los gobiernos ante este actor que busca la concertación?

–Recién ahora, desde el retorno de la democracia, empiezo a escuchar a los gobiernos, a la clase política, hablar de los movimientos populares y de la economía popular. Ese es un paso importante. Ahora hay que ejecutarlo, hay que materializar eso en políticas públicos. Observo un gran acuerdo, que es necesario para nosotros que buscamos vivir en paz, que buscamos un trabajo, comida para nuestros hijos; no es más ni menos que vivir en paz. Los gobiernos tienen que trabajar en un gran acuerdo nacional.

–¿Cuál va a ser la síntesis de los movimientos sociales en el futuro?

–La búsqueda de una mejor calidad de vida, que no puede ser entendida sin políticas públicas hacia la realidad injusta que vivimos. En este país, hubo políticas que llevaron a la desgracia a muchos. Nosotros no pedimos ser pobres. Yo soy hija de trabajadores, soy nieta de trabajadores y mi generación se quedó sin la posibilidad de acceder a un trabajo formal.

Nota publicada en La Voz