En la sede de Marea Tartagal se realizó el taller de “Situaciones de Violencia de Género” dictado por Pía Ceballos, directora del Observatorio de Violencia contra la Mujer. En él participaron militantes y referentes de los movimientos sociales Somos Barrios de Pie y el colectivo Marea Tartagal.

El taller estuvo orientado a asesorar y acompañar a mujeres que sufren violencia de género.

En el mismo, se explicó donde denunciar y cómo actuar antes de formalizar la denuncia. Planteándose, por otro lado, un contexto de contención, acompañamiento y apoyo para con las víctimas desde sus personas de confianza, ya sean militantes de las agrupaciones, como así también de ciudadanos y ciudadanas particulares que puedan brindar el sostén que muchas veces necesitan las víctimas para emprender tan engorroso proceso.

Desde una charla participativa y un hilo conductor, se plantearon problemáticas locales con respecto a la situación que atraviesa la mujer en la ciudad de Tartagal. La sede de Marea se convirtió así, en un espacio pedagógico que enseña y brinda herramientas para que el mensaje siga circulando, nutriéndose con nuevas voces, más allá (y no menor) de las prácticas que se realizan desde la intuición y las experiencias propias de las mujeres que guerrean contra situaciones reales de violencia en un pueblo que no siempre cuenta con las herramientas adecuadas para abordar la problemática.

Se compartieron, además, vivencias y relatos sobre situaciones puntuales. Como por ejemplo cuando el hombre llega a la casa con expectativas de encontrar a la mujer cumpliendo su rol doméstico. Las expectativas de que esta resuelva la alimentación, limpieza y cuidado de niños y niñas; las reacciones que esto genera, qué se puede tolerar y que no; lo que no hay que callar y hay que contar y por lo que hay que luchar.

Siempre buscando salida a distintos tipos de situaciones que marcan de violencia cuerpos, mentes y espíritu. Las mujeres se apoyan entre sí como si desde esa yunta y compañía se pudiera soñar con un horizonte en donde sus hijas, hijos y vecinos no sufran esas situaciones, no callen ante ellas y en caso de que se vulneren sus derechos, reciban contención y no se sientan culpables de situaciones generadas por quien ejerce la violencia.

Con esperanza, mirando hacia adelante, se comprometen a asesorar y acompañar a víctimas de violencia que no cuentan con un espacio físico para sobrellevar la problemática.

Reproducen conceptos, imprimen folletos, redactan afiches y apuntan números. En conclusión, una vez más los movimientos sociales cubren un bache donde no está presente el Estado. En un contexto histórico donde la economía y las elecciones copan la agenda mediática se hacen eco de una problemática latente, desarrollan herramientas para pelear contra una realidad tan naturalizada, luchan y no callan.